Cada una tiene su propio sonido
En un mundo dominado por la exclusión, la discriminación, la injusticia y la deshumanización, aún quedan personas dispuestas a luchar contra viento y marea por conservar valores que parecen casi perdidos.
Como ese conjunto de cinco líneas horizontales, paralelas y equidistantes que forman cuatro espacios entre ellas y que utilizamos para escribir e interpretar música de manera gráfica, el pentagrama es, a su vez, un símbolo sagrado de protección y equilibrio.
Quizás, enfocándolo desde esa perspectiva, podemos llegar a entender la lucha y la dedicación por la diversidad, la igualdad, la justicia social y la dignidad que abandera esta organización.
Para ello, recluta héroes y heroínas sin capas, seres con actitudes y poderes especiales.
El pasado fin de semana tuvo lugar uno de sus encuentros, y consiguieron reunir a personas increíbles, interesantes y, sobre todo, dignas de escuchar.
En esta ocasión, y haciendo honor a la diversidad, tuvo lugar un encuentro entre unas heroínas dispuestas a contar sus historias, sus experiencias y todo aquello que las ha llevado a ser las mamás que son hoy.
Se titulaba Maternidades diversas.
Hay que ver… Para mí, hablar de maternidad también es hablar de identidad, de cultura, de cómo hemos sido educadas y de cómo queremos criar a nuestros hijos.
Estoy muy contenta de poder compartir mi experiencia, pero, sobre todo, de escuchar otras realidades y contribuir a que podamos hablar de maternidades diferentes desde el respeto, la empatía y diversidad.
La encargada de moderar la mesa fue África Baeta, quien estuvo a la altura de las circunstancias y supo conducirla desde la sensibilidad y delicadeza que la caracterizan.
Mi guiño de hoy es por Pentagrama Fest, por la lucha que están llevando a cabo para hacer de este un mundo mejor.
Y quizás, al final, de eso se trata un pentagrama: de entender que no todas las notas son iguales, ni tienen que serlo. Cada una tiene su propio sonido, su propia historia y su propia forma de llegar a los demás.
Y cuando todas encuentran su lugar, cuando todas tienen la oportunidad de ser escuchadas, ocurre algo precioso: la diversidad deja de ser una diferencia que nos separa y se convierte en la música que podemos crear juntos.
Gracias por dar espacio a tantas voces, por escuchar y por recordarnos que todavía hay muchas personas dispuestas a luchar, sin capas, pero con muchísimo corazón.


Pensaba que ibas a hablar de que la múdica acerca a ñas perdonas cuando hablabas del pentagrama. Ya estaba yo poniendo morros pensando en las nuevas generaciones que cantan letras degradantes para las mujeres y para los hombres que las cantan. Demasiado.ritmo sudamericano para mi gusto. Otra generación perdida.
ResponderEliminarÁfica Baeta me recuerda a mis tiempos de Olga Viza, una presentadors de deportes que empezaba su progrsma los sábados a la tarde con un " buenas tardes señores", en aquellos años cuando el fútbol era cosa de hombres que fumabsn Fsrias y tomaban Soberano, de Gonzslez Byass.
Peo no, Pentagrama Fest era otra cosa.Son las 7 de la mañana. La música del despertador ya ha sonado. Es hora de ponernos a tocar, aunque sea la flauta.
Buenos días my dear pupil
Cada lectura me alegra el alma y admiro tu sensibilidad y tú empatía para tanto.
ResponderEliminarLa música une como unen las madres.
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