Abrazos que dan la vida
Voy a relatar un hecho real que sucedió en Massachusetts en 1995: la historia de Kyrie y Brielle Jackson.
Las bebés nacieron con solo 28 semanas, mucho antes de lo esperado.
Apenas pesaban un kilo cada una y fueron llevadas a incubadoras. Por aquel entonces, los bebés nacidos de partos múltiples se mantenían separados para prevenir infecciones.
Todo parecía ir con normalidad. A medida que las semanas pasaban, Kyrie crecía y ganaba peso. Sin embargo, Brielle sufría problemas respiratorios y cardíacos; su nivel de oxígeno era muy bajo.
Agotados todos los recursos conocidos hasta la fecha, una enfermera llamada Gayle Kasparian se dejó guiar por su instinto y, con el permiso de los padres, sacó a Kyrie de su incubadora para colocarla junto a su hermana Brielle.
Lo que sucedió marcó un antes y un después en la medicina neonatal.
A los pocos minutos de estar juntas, Kyrie rodeó a su hermana con el brazo. El nivel de oxígeno en sangre de Brielle mejoró, al igual que su ritmo cardíaco y su temperatura corporal.
Un fotógrafo que se encontraba en el hospital captó aquel instante. De hecho, la imagen se conoce como “The Rescuing Hug”, el abrazo sanador.
No somos realmente conscientes de los beneficios que puede tener un abrazo. Y es que abrazar tiene un impacto tanto físico como emocional.
Cuando abrazamos, el cuerpo reduce el cortisol —la hormona del estrés— y libera hormonas del bienestar como la oxitocina, la dopamina y la serotonina.
La ciencia dice que un abrazo debería durar entre 5 y 10 segundos. Aunque, por supuesto, no pasa nada si dura más; al contrario, cuanto más largo y sincero sea, mayores serán sus beneficios.
Porque abrazar también nos permite comunicar emociones, transmitir calma, potenciar el optimismo y el buen humor.
Hoy quiero agradecer a todos los que me abrazasteis la semana pasada. A los grandes en general y a los pequeños en particular, porque me dais la vida.
Mi guiño de hoy es para mis pequeños, porque me abrazan el alma con sinceridad… y la sostienen sin saberlo.
Felicidades de manera especial a Bottükù y Tamera espero que os hayan abrazado muy fuerte hoy. ¡Os quiero!

Gracias por todo hija, y que Dios te bendiga siempre, te quiero
ResponderEliminarTengo una amiga que conoces, que odia loa abrazos con palmadita en la,espalda. Los abrazos son muy íntimos ya que el cuerpo entero se junta con la otra persona. Los abrazos son sagrados y no a todo el mundo se debe abrazar. Lo de ir por la calle y regalar abrazos es quitarle su valor. Para abrazar hay que sentirlo.
ResponderEliminarQue cierto es...no se porque se nos olvida..
ResponderEliminarEntiendo que a todo el mundo no le gustan, es lícito y respetable. Y el tipo de abrazos dan para otra publicación. Gracias por leer siempre querido Rafa🙏🏾😊 tú me abrazas en la distancia.
ResponderEliminarQué bonito abrazar con sinceridad y sentirte abrazado. Una vez más gracias ❤️
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