Cómo puedo hacerlo mejor la próxima vez


Hoy me he despertado y me he preparado pensando que debía ir a trabajar. Al llegar a la oficina he dicho buenos días como de costumbre y me he colocado en mi sitio. 

Después del almuerzo Marta se ha acercado a mi mesa con intención de ver cómo llevaba el trabajo con tan mala suerte, que su café, se ha derramado sobre mi ordenador, apagando este y con él, el trabajo que tanto tiempo me ha llevado hacer. 


Ha sido sin querer, pero mi reacción ha sido desaparecer de la oficina y echarme a llorar sin consuelo en el suelo del baño.


Está había sido la gota que colmaba el vaso, tras una pésima semana en la cual parecía que me había levantado con el pie izquierdo a diario. 


Marta se disculpó de todas las maneras posibles pero el daño estaba hecho. Para más inri, no tenía una copia de seguridad hecha y por tanto, no me quedaba de otra que comenzar dicho trabajo desde cero.


Desde mi persona adulta, mi reacción fue alejarme y llorar, como si eso fuese a resolver el problema…


Gestionar las emociones en adultos es una asignatura que muchos no tienen aprobada y por tanto, necesitan mejorar. Si eso así en personas que pueden razonar pensemos como de difícil puede resultarles a los niños.


La frustración puede dar lugar a enfados, rabietas e incluso a la ira. Acompañar y dar herramientas a los niños para poder regular sus emociones es fundamental para su desarrollo personal. 


La comunicación es sin lugar a dudas la base para poder abrirse y expresar cómo se siente y por qué, dedicándole tiempo de calidad. 


Establecer una técnica a la hora de resolver los problemas que se les presentan puede ser otra alternativa, preguntándose: “¿cómo puedo hacerlo mejor la próxima vez?”


La lectura es un gran aliado y por suerte, contamos con diversos libros ilustrados que nos pueden ayudar a trabajar en familia.


¿Y tú, qué estrategias crees que podemos aplicar en los niños para hacerles adultos capaces de controlar sus sentimientos?


Este guiño es para un ser muy querido.


¡Te quiero!

Comentarios

  1. Por mucho bienestar emocional, libros ilustrados,psicólogos y demás, nuestos abuelos sabían mejor superar la frustración. Eran tiempos difíciles y lo importante era sobrevivir. Hoy tenemos todo comparados con ellos y no sabemos valorarlo. Se trata de saber valorar lo que tenemos
    Así superaremos cualquier frustración

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    1. Cierto en gran parte. Aunque discrepo en que nuestros abuelos controlaban mejor la frustración. Tenían otro tipo de educación y creo que aprendían todo por las duras. No tenían mucho diálogo con sus progenitores.

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  2. Predicar con el ejemplo es una de las formas más poderosas de influir en los demás. No se trata solo de lo que decimos, sino de lo que hacemos.
    Cuando predicamos con el ejemplo, no solo educamos a través de nuestras palabras, sino que creamos un modelo a seguir que tiene un impacto profundo y duradero en quienes nos rodean.

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  3. Hemos abierto debate y una ventana a otra posible publicación.
    No estoy de acuerdo con el hecho de que no valoramos lo que tenemos y tampoco creo que se pueda generalizar.
    Tampoco estamos hablando de la frustración en adultos, sino en niños que están aprendiendo a identificar sus emociones, las cuales tienen que aprender a gestionar.
    Creo firmemente que el diálogo y las acciones son clave pero a veces no son suficiente.

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  4. Yo lo tengo claro, diálogo, diálogo y más diálogo y practicar con el ejemplo, es lo mejor que podemos hacer con los niños, porque aunque a veces tengamos a percepción que que repetimos mucho las cosas y que ellos no nos escuchan, si lo hacen y observan nuestros comportamiento.

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