El tren
El tren de ida y vuelta.
Que bendición el tren de la vida, que se inicia con hora y fecha de salida; que llega a nosotros y lo recibimos con emoción, alegría y muchísima esperanza sin saber a donde nos llevará.
Ese tren, como la vida, nos da la oportunidad de empezar, de caernos y aprender, de descubrir nuevos horizontes, de cambiar y querer ser mejores, de arrepentirnos, de disculparnos, de cometer errores, de amar y también odiar, tener dudas, e incluso miedo… ese tren lo permite TODO.
En ese trayecto no viajamos solos, conoceremos a un sin fin de pasajeros. Con algunos tendremos lazos muy estrechos, otros apenas subirán y harán un corto viaje y habrá otros tantos con los que apenas tendremos comunicación, pero todos ellos cuentan y aportarán algo.
Lástima que no ocurra lo mismo con el tren de vuelta el cuál no tiene estación asignada y ninguno sabemos cuando nos toca bajar. Este a su paso deja dolor, soledad, vacío y muy rara vez, y aunque pueda sorprender deja alivio.
Actuemos con los demás de tal manera que cuando nos toque bajar del tren nos piensen con amor, y muy buenos recuerdos.
Este es mi guiño al día de todos Los Santos. Este año, muy a mi pesar con la pérdida reciente de un ser querido.
Y a todos vosotros que estáis en el cielo, ¡yo no os olvido!


Precioso Elvi.
ResponderEliminarBonito relato el tren de la vida.