El hilo que les tiene unidos

Iván era un chico joven y apuesto, tenía un no sé qué que no dejaba indiferente a ninguna. No era un chico demasiado alto, pero tenía porte y un cuerpo bien trabajado. Era un deportista entregado y gran parte de sus horas las dedicaba a entrenar, aprender y perfeccionar sus técnicas. ¿Su deporte? El boxeo.


A pesar de la agresividad que pudiese transmitir en el ring, fuera de él, era un chico pacifico y tranquilo. De pocas palabras, las justas y necesarias. 


A pesar de invertir muchas horas en lo que era su pasión, tenía tiempo para estar con la familia, salir con sus amigos y viajar a descubrir mundo cómo tanto le gustaba. 


En una ocasión fue invitado a un evento familiar de una amiga y allí sucedió. Conoció a una chica, de la que quedó prendido. La conexión fue instantánea; las miradas, las risas, las complicidad era palpable y tanto era así que aquel día fue el comienzo de otra gran aventura.


Kristel que así se llamaba el descubrimiento en su vida, era un alma libre que quería comerse el mundo y disfrutar de lo que esté y las personas que lo habitan pudiesen ofrecerla.


Dos años transcurrieron sin apenas darse cuenta, y su historia de amor, iba viento en popa; a pesar de pertenecer a culturas diferentes se complementaban a la perfección. La primera prueba de fuego fue cuando ella tuvo que realizar un curso en San Francisco. Al cabo de los meses la distancia comenzó a hacer mella en ambos. Se necesitaban y se tenían a medias. Les faltaba el poder verse cara a cara, extrañaban los besos que les faltaban por darse, y esa magia que abarcaba cada encuentro sexual que tenían.


Esa necesidad se hacía cada día más grande y en el camino de ella apareció un amigo que comenzó a ser algo más...

No llenaba el vacío que la ausencia de él le producía pero 


De ese modo y desde la distancia esa historia llegó a su fin.


El comenzó otro romance con otra chica, y después de ella llegó alguna que otra, pero entre medias siempre estaba su Kristel. Ella también tuvo otras parejas y del mismo modo seguía estando en la vida de Iván.


Da igual que iniciasen relaciones con otras personas, de alguna manera irremediablemente volvían a coincidir y se veían envueltos de nuevo en esa llama que avivaba el fuego, y provocaba un incendio en cada uno de ellos, confirmando así la teoría que su amiga, la que les llevó a su fortuito encuentro, sostenía. 


Dicha teoría es la del hilo rojo del destino. Para los que no habéis oído hablar de ella, os hago saber que es una creencia de Asia Oriental. Dice la leyenda que las personas destinadas a conocerse lo están unidas por un hilo rojo. Este hilo está unido a la persona que más vas a poder llegar a querer y siempre todos vamos a tener uno.  


Por tanto, las dos personas unidas por el hilo están destinadas a ser queridas entre sí, independientemente del momento, el lugar o la circunstancia. El cordón, se puede estirar o enredar, pero nunca puede romperse. 


Y vosotros, ¿Que pensáis de esa creencia? ¿habéis coincidido ya con la persona que sostiene el hilo al otro lado?


Comentarios

  1. Estoy ancioso de encontrar mi hilo rojo, cuando llegue seguro que lo cambio de color transparente para que ya no lo vea nadie.

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    1. Calma las ansias. Tarde o temprano lo que tenga que ser será.😉

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  2. Que puede existir pero es difícil de contratarlo pues esta en dos mentes diferentes....y siempre hay un tercero que lo cuenta.. basándose en SU experiencia y no en la realidad de los extremos del hilo

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  3. Muy bonito el final, quien sabe la vida es una caja de sorpresas....

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  4. Soy una persona positiva y tengo la idea de que aparecerá mi hilo rojo, pero todavía sigo buscando. Y si creo en el.

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  5. Nunca había oido lo del hilo rojo, pero sí creo en las almas gemelas. Y tu?

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