La gata, mi novio y yo


 

 

EL COMIENZO

Mi nombre es Borigi y Aitor es mi novio.

Aitor y yo nos conocemos desde hace 5 años, y hace 3 que vivimos juntos.

Nos conocimos una mañana de Febrero en un autobús, nada especial. Ese día el bus estaba repleto y le tenía al lado ; yo estaba leyendo un libro sobre el cuerpo humano y al parecer no pudo evitarlo, tuvo que preguntarme que leía, y así comenzamos poco a poco a hablar. El era estudiante de ingeniería electrónica ; yo de enfermería.

Desde ese día nos encontrábamos en el bus cada mañana, posiblemente llevábamos tiempo haciéndolo pero no lo sabíamos. 

Después de un par de días, intercambiamos nuestros teléfonos aunque no hubo una primera llamada hasta dos meses después, sin embargo, un dia la hubo.

Fuimos bastante despacio, pero bueno esa ya es otra historia. Centrémonos en lo que nos costó decidir ir a vivir juntos y como ha sido nuestra vida desde entonces…

Buscar piso no fue tarea fácil nos llevo algún que otro mes, pero finalmente lo conseguimos. Un piso amplio cercano al centro.

 

 

LA GATA

Un fin de semana fui a visitar a un familiar. Los padres de este tienen una enorme y preciosa casa en la que viven en compañía de sus mascotas. Fueron ellos quiénes me regalaron la gata que apenas tenía un par de semanas. La cargué en mis brazos y desde ese primer momento la cogí cariño.  Acepte su regalo apesar de que no era muy de mi agrado tener animales en casa.

Al volver a casa Aitor se llevó una gran sorpresa, y diría que la gata le gustó más a él que a mi. De hecho fue él quién la bautizó con el nombre de Shila, como también fue quién se esmeró en buscar un veterinario para ponerle las vacunas correspondientes. Podríamos decir que era más suya que nuestra.

 

 

NOSOTROS

Nuestro primer año de convivencia fue muy tranquilo, estábamos muy contentos; encantados con nuestra gata pero las cosas empezaron a cambiar...  

Hubo un tiempo durante el segundo año en el que la gata estaba distante conmigo y si se acercaba maullaba o tenia intención de arañarme por lo que tenia que castigarla, dejándola sola en una habitación. No comprendía su comportamiento…

Una mañana comencé a tener vómitos matutinos y un malestar general. 

Pensé que podría estar embarazada ya que hacia algo más de una semana que debía haberme bajado la regla y yo soy como un reloj.

 

Aitor ya se había ido a trabajar por lo que me tocó vestirme e ir a la farmacia a comprar  el “Predictor”. Llegue a casa sin tan siquiera darme cuenta. Me puse a leer el prospecto en la taza del baño. Tras acabar de orinar y esperar los minutos requeridos comprobé que habían aparecido las rayitas rosas. 

-Siiiiiiiiiiiiii- grité con gran entusiasmo. Jamás olvidaré ese día! 

 

Salí del baño y me dirigí al salón. Descolgué y marqué el número de teléfono del centro de salud; quería cerciorarme de que estaba en lo cierto, afortunadamente me dieron cita para ese mismo día.  Lo cierto es que al llegar a la consulta la doctora me dijo que no me veía con muy buena cara por lo que me mando hacer una analítica por si estaba incubando algún virus.

Esa noche y las siguientes, hasta la entrega de mis resultados, fueron un verdadero tormento. La noche anterior no conseguía conciliar el sueño y peor aun cuando no había comentado nada de esto con Aitor. (1)

 

(1)Las guineanas tienen la costumbre de sufrir en silencio, son personas reservadas…

 

 

EL RESULTADO

Deseaba que amaneciese para poder salir de dudas; aquella incertidumbre me estaba matando. La tripa empezaba a dolerme, como cada vez que estoy nerviosa; ya había perdido el apetito asi que me fui sin desayunar.

Ese día no fui puntual sino que estaba antes de la hora todo un logro para mi. Y para un día que estoy a buena hora me llaman 15 minutos después. Pensé que iba a subirme por las paredes, pero al fin se oyó:

-Borigi, pase por favor y tome asiento. No tienes ningún virus, se trata de otra cosa- comenzó diciendo la doctora.

Eso ya lo sabia me dije a mi misma- Hable usted sin rodeos- la dije.

-Esta bien. Tengo que felicitarla porque esta usted embarazada- añadió. – Ahora la voy a dar un volante para que la atienda la matrona, de acuerdo?- continuó diciendo.

 

Esas últimas palabras sonaban lejanas en mi mente; yo únicamente pensaba en el hecho de que un ser, fruto del amor, se estaba formando dentro de mi.

Tomé el papel y me dirigí a la puerta; la doctora, muy amable, me acompañó y nuevamente me felicitó por mi futura maternidad.

-Gracias, muchas gracias!- no tenia otras palabras. Estaba en gratitud con Dios, por haberme concedido ese milagro. (2)


(2)A pesar de que creen en espiritus y rituales; Dios es sagrado para ellos.


Puedes seguir la historia en el enlace: https://reflexionesconrijole.blogspot.com/2021/01/la-gata-mi-novio-y-yo-ii.html?m=1


Comentarios

  1. Que bonito; las gatas también cogen celos😂

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  2. Bua, los animales también sufren de celos..je je, que buena la noticia!! Pero seguro que la gatita, querrá mucho a ese bebe, a que sí? A ver la 2° parte...la esperamoooosss!!!!

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  3. Que precioso, si todos pudiésemos compartir esos momentos seguro que cambiarían muchas cosas en nuestras vidas.
    La segunda parte será movidito, ahí estaré en primera fila.

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  4. Que bonito por favor. Me encanta, quiero saber la reacción de Aitor. Espero que esté feliz por la noticia 🥰🥰🥰

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  5. Misterio!!! Incógnita! Cuál será el desenlace?

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  6. Enhorabuena!!! Qué noticia tan fantástica. Me alegro mucho. Nos vemos de nuevo en las próximas entregas.

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    1. Muchas gracias por colaborar en esta aventura

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    2. A ti por compartir tus pensamientos y vivencias con todos nosotros.

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