La gata, mi novio y yo II

 

NO ES UN DÍA CUALQUIERA

Eran la una del mediodía, me encontraba sentada frente a la caja boba viendo un programa que pillé al azar cuando de repente se escuchó <<Ding dong>>. Se escuchó de nuevo. Me dispuse a abrir la puerta pero como de costumbre la gata se apresuró, cuando llegue ya estaba esperando impaciente conocer de quién se trataba.

Era Aitor se echó sobre mí dándome un enorme abrazo.

-¡Que grata sorpresa me has dado! No te esperaba- -Entonces he cumplido mi

objetivo- dijo él. A ese intercambio de palabras le siguió un tierno beso.

A nuestros pies nos miraba la gata sin parpadear esperando que él, la hiciese una caricia. Éste que la conocía bien la complació, pasó sus manos sobre su pelaje. Ese simple gesto suponía un código entre ellos,  pero… desconocía el significado.

Me dirigí a la habitación y detrás de mi venían los dos. Menuda estampa, estábamos para foto, éramos la gata, mi novio y yo.

En la habitación me senté en un costado de la cama observando como el delicado de mi chico deshacía la bolsa que traía y mi gata hacía exactamente lo mismo sentada en el suelo junto a la esquina de la cama. Después de colocar las cosas y echar la ropa sucia a lavar volvió y se tumbó en la cama.

Me recosté junto a él, apoyando mi cabeza en su pecho, pero fui estirándome hasta el punto en el que nuestras caras estuvieron a la misma altura. Nos miramos fijamente y veía esa mirada que me transmitía paz, ternura y mucho amor. Ese tipo de momentos eran únicos tan solo podían mejorarse con un beso y eso hice, me fui acercando a él y le besé, bueno nos besamos.

Te aseguro que ese beso me removió el estómago. Sentí mariposas revoloteando en mi interior.

Permanecimos así hasta que dije: -Bueno señorito, voy hacer la comida- y a continuación le dí un beso en la mejilla.

Hoy era uno de esos días en los que cuanto menor tiempo pasase en la cocina más feliz era. Así que preparé una ensalada con su lechuga, tomate, cebolla, maíz y un ingrediente especial: pasta. Todo ello lo aliñé con aceite, sal y vinagre. A la ensalada de pasta le acompañaron unos filetes de ternera muy hechos como a ambos nos gustaban y para beber tomamos sangría con hielos para sobrellevar el sofocante calor del verano.

A Aitor, le pasaba como a los roedores que seguían el olor del queso, y es que no hizo falta llamarle para que viniese a comer, vino él solito.

-Cuando acabemos de comer me voy a tumbar un rato y luego me iré a la calle que he quedado con Lisa, ¿vale? ¿y tú que vas a hacer?-.

-Nada, me quedaré en casa descansando, aunque puede que salga a dar una vuelta, no se ya veré- dijo él.

- Como quieras yo espero no tardar mucho para que hagamos alguna cosa juntos, ¿te parece bien?

- Tranquila tarda lo que sea necesario, es más estoy pensando que tal vez salga con Mikel y los demás chicos.

- Haz lo que te dé la gana- respondí con el ceño fruncido.

 

YO

Fui a prepararme. -Bien, ¿que puedo ponerme hoy?- me dije a mi misma

Esa es de las decisiones que me llevan mucho tiempo, siempre me planto en frente del armario sin saber que ponerme, ¡siempre! Cuando tengo que salir un fin de semana destrozo el armario, lo saco prácticamente todo me pruebo varios conjuntos, cambio de zapatos varias veces, y todo para ponerme lo primero que me probé.

Después de eso, el resto es coser y cantar. Me meto en la ducha abriendo el grifo del agua caliente, notar el agua caer empezando desde mi pelo hasta mis pies, es una sensación muy grata, me gusta contactar con mi cuerpo así.

Soy de las personas que cierra el grifo cuando me enjabono, y de nuevo esa sensación esta vez con el jabón.

No puedo evitar darme una ducha sin después ponerme loción corporal, o bien de coco, con almendras, no importa cuál, el caso es tener la piel hidratada.

Bien, ya estaba lista, llevaba puestos unos shorts vaqueros claros y una camiseta roja, con unas pulseras doradas en la mano izquierda, también me puse unas romanas con detalles dorados, de esa manera me sentía guapa y cómoda.

-Bueno cariño me voy ya, prometo volver pronto, besitos- grite desde la puerta, como de costumbre llegaba tarde. La puntualidad era otra asignatura pendiente para mi…

Tras pasar la tarde de tiendas, algo agotador, nos dirigimos a un bar para tomarnos algo mientras descansábamos. Tras ese descanso cada una se fue a lo suyo.

Me encantaba estar con mis amigas, con ellas lo compartía todo, tenía absoluta confianza en ellas... Pese a que estuve con ellas, y aunque me moría de ganas no las conté nada, no quería decírselo a ellas antes que a Aitor. (3)

(3) Por lo general las embarazadas africanas no acostumbran a decir que lo están hasta pasados varios meses; y es que piensan que no todos reciben la noticia con el mismo entusiasmo y alguien podría hacerle algún mal al niño o la madre mediante brujería.

 

LA NOTICIA

Uf, necesitaba llegar a casa y contárselo a él, este secreto suponía ya una carga para mi. Serian alrededor de las 9 y media cuando llegué. Me puse a buscar las llaves frente a la puerta, pero no me dio tiempo a utilizarlas, seguidamente la puerta se abrió.

-Hola, mi amor-. me dijo.

-Hola, mi vida, ¿qué ocurre? - le pregunté.

-Nada, a partir de ahora déjate llevar. Y para empezar dame tu chaqueta.

Me ayudó a quitármela y la sostuvo con sus piernas mientras con sus manos me vendaba los ojos. Sabía que se avecinaba algo bueno pero no conseguía adivinar de que se trataba.

- ¿Seguro que estas bien, cariño? -

-No digas nada más, por favor- me pidió el.

De repente soltó mi mano, y escuché sus pasos, se dirigía al salón. Y no me equivocaba, así era porque comenzó a sonar una canción. Y poco después, sentía como se acercaba a mi cantando.

-For all the wrong that made right, for every dream you made come true… For all the love i found in you, i’ll be forever thankful baby- termino susurrándome al oído.

Una vez estuvo a mi lado hice el intento de contárselo.

-Amor, tengo que contarte algo- le dije.

-Déjalo para después. Y ten cuidado, no toques nada. Ven, siéntate aquí.

Una vez sentada me quitó la venda y pude apreciar el detalle que estaba teniendo conmigo. (4)

(4) Los hombres africanos, no son muy detallistas, por lo que una velada de este estilo te hace sentir importante.

La luz estaba apagada solo velas de color rojo y blanco iluminaban la sala.

Se había encargado de cuidar cada detalle al máximo. La mesa estaba puesta con un mantel rojo y unas estrellas bordadas en dorado. La vajilla era que solíamos utilizar en ocasiones especiales. Y para cenar había distintos platos todos ellos preparados por él. Todo estaba a mi gusto. Acompañamos nuestra cena con un buen vino tinto, del cual solo me serví un vaso que no llegue a terminar.

-Amor, muchísimas gracias por todo- le agradecí. Y ahora escúchame tengo algo importante que decirte.

Me acerque a él, tomé su mano, y añadí: -Puede que no sientas nada aún, pero el fruto de nuestro amor está creciendo dentro de mí. A continuación, me abrazo muy fuerte y al mirarme vi como las lágrimas se deslizaban sobre su bello rostro. Estaba llorando de emoción (5)

(5) Los hombres africanos no acostumbran a llorar delante de una mujer, siguen pensando eso de que los hombres no lloran.

- ¡Voy a ser papá, voy a ser papá! - gritó repetidas veces.

Se arrodilló; diciendo: -Gracias amor, realmente este es el regalo más bonito que me puedes dar-.

A continuación, se puso en pie y me cargó en sus brazos. Estaba eufórico, no podía controlar la emoción. Su entusiasmo, la alegría con la que estaba viviendo la noticia, me hizo llorar. Pero verdaderamente, esas eran lágrimas de felicidad.

Me puso en el suelo y salió del salón, al regresar volvió a tomarme en sus brazos y me llevó hasta nuestro dormitorio, donde me postró sobre la cama como una delicada flor. No podía creerlo, había pétalos de rosa roja esparcidas sobre la cama y el suelo. Y las únicas luces que había emergían de dos velas, colocadas una en cada mesilla de noche.

Lo que vino después, no encuentro las palabras para describirlo. Había mucha magia en el ambiente y el pasaba sus manos sobre mi piel con extremada delicadeza pero a la vez con mucha ternura. La pasión se reflejaba en nuestros ojos, fue como amarnos por primera vez.

A la mañana siguiente y tras un placentero sueño, me desperté. El estaba a pocos centímetros de mi cara, mirándome fijamente

- ¿Qué haces? - le pregunte con la voz entrecortada

- ¡Te observo, eres preciosa! -Buenos días princesa.

Nos besamos y le regalé una de mis mejores sonrisas.

Las mañanas de los domingos eran únicamente nuestros, dormíamos cuanto queríamos, leíamos juntos, veíamos alguna película, lo que fuese pero juntos.

Este domingo era un tanto especial, así que después de ducharnos, prepararnos, etc. Cogimos el coche y nos dirigimos a casa de mi madre. La sorprendió nuestra visita “mañanera” eran ya la una pero ella que nos conocía bien sabía que no era habitual que estuviéramos fuera de nuestra casa aún.

Mi madre como mi abuela habían visto y cuidado ya de muchas embarazadas pero en esta ocasión la embarazada era yo y en el caso de mi madre era el primer nieto que le daba su única hija. Estaba contenta aunque la costaba exteriorizar sus sentimientos pero su tierno abrazo tenía para mi más valor que cualquier palabra que hubiese podido decir.

Una vez que fui a la matrona, acompañada por Aitor y me notificó que estaba de mes y medio, ya se lo conté a mis amigas. Ese día me vinieron a la mente tantos recuerdos de cuando éramos niñas, y planeábamos nuestras vidas. Mi realidad no estaba muy alejada de lo que planeé en aquel entonces.

EL EMBARAZO Y MI GATA

Nunca había fumado, y antes de estar embarazada bebía con bastante moderación y solo en fiestas. Ahora que sabía que lo estaba simplemente deje de beber. Me lo tome con bastante seriedad y cuidado. Pero después sentí que lo había hecho había sido en vano y ahora te explico por qué.

Había tenido mes y medio y ni me había enterado, llegue a los dos meses, y todo bien, llevaba una vida normal, iba a trabajar hasta que una mañana empecé a sentirme mal y la doctora vino a casa y me aconsejo reposo absoluto. En esos días en casa, estaba con mi Shila, hablaba con ella, cuando no estaba de mal humor porque sorprendente, últimamente lo estaba casi siempre. Pareciera que la noticia del embarazo no fue de su agrado.

Perdí al bebé, fue un golpe duro pero intenté reponerme y prácticamente un año después volví a quedar en estado, teniendo mucho más cautela que la vez anterior pero no fue suficiente, ya solo pensaba… Para mi había sido injustamente corto nuestro encuentro, pero para mis niños estaba segura que había sido una vida llena de amor en mi cálido vientre, rodeados de mi voz y mi risa…

 

LAS CREENCIAS DE CADA UNO

Tras esta última perdida mi madre desde su perspectiva africana me dijo que debía regalar a Shila porque de una manera un tanto extraña se “comía a los bebes”. Me lo explico así:

-Esto es como los humanos, mi niña. Cuando uno es hijo único le consienten, le dan todo lo que quiere pero en cuanto llega un hermano las cosas cambian y uno puede sentirse desplazado. Pues algo parecido está ocurriendo con tu gata. La habéis dado tanto cariño que ahora no quiere compartiros con nadie más. Encima es una hembra, y ya sabes lo celosas que podemos llegar a ser.

Yo nunca había creído en tradiciones y ritos africanos por lo que la idea de mi madre me parecía absurda. Se lo conté a Aitor y el sin embargo lo veía coherente.

-Y sino relaciona las cosas. Cada vez que has estado embarazada es cuando la gata cambia. Maúlla, llora y se vuelve agresiva. Creo que tu madre tiene razón- me dijo. -No vayas a pensar que a mi me agrada perderla pero piensa que es por una buena causa.

No quería deshacerme de mi Shila, ella era un miembro más de nuestra familia, la queríamos mucho.

Con mucha pena pusimos un anuncio con su foto. Llamaron varias personas pero decidí entregárselo a Lisa. Lisa era una dependienta guapa y joven que respetaba los animales, pienso que no encontré mejor persona a la que entregarla a Shila.

Una vez lejos de nuestras vidas pero en nuestros corazones esto fue lo que ocurrió.

 

SOKÓ

Estaba harta de decepciones, decidí rendirme, decidí dejar de preparar la llegada de un bebe. Pero al fin, después de tanto esperar nuestro momento recibimos de nuevo el mejor regalo que se puede recibir: ¡el milagro de la vida!

Quería tomármelo con calma, disfrutar cada minuto, vivir cada momento como irrepetible que era… pero tenía una barreara psicológica: las 9 semanas (fecha en la que perdimos nuestro anterior embarazo) A partir de la semana siguiente toda la alegría y se empezó a tiznar de bilis… empezaron las náuseas y los vómitos estaba feliz porque eso significaba que todo seguía su curso.

Ese día empecé a respirar mejor, empecé a confiar en que quizá esta vez sí era la buena y empecé a disfrutar de su compañía: le cantaba, le hablaba, le acariciaba y estaba presente en todas y cada una de las cosas que hacía.

Tuve un embarazo precioso, colmado de amor. Pero lo mejor llego cuando te cogí entre mis brazos, no podía hablar… no había visto en mi vida nada más bello… Tus enormes ojos y diminutas manos y aún más diminutos pies. Con tus orejas preciosas, esa naricita incipiente… sin duda lo más bello que mis ojos habían visto y lo más grande que mi corazón había sentido.

No sé qué pensar, yo aún tengo mis dudas; pese a que tu padre está convencido de que gracias a la historia de tu abuela ha sido posible que tu estés hoy aquí. De ahí tu nombre, Soko, que significa historia. Cada día doy gracias a Dios, por tenerte en mi vida.

 

Esta historia nos hace reflexionar sobre si los animales sienten celos y si sus sentimientos son tan influyentes como relata esta historia; o por el contrario no sienten ni padecen. ¿Vosotros que creéis? ¿alguno tiene una anécdota semejante?

Si has llegado hasta aquí, sólo me queda darte las gracias.

¡Gracias!


Comentarios

  1. Supongo que quizás haya que decir a los niños y niñas african@s que creen en mitos que si piensan desde jóvenes en ser padres y madres no deberían adoptar un gato para no tener qye sufrir su pérdida y que el animal no sufra.Hay gente que cree que una vida no puede interrumpir otra.Pero esto....crearía un debate innecesario.

    ResponderEliminar
  2. Muy precioso, me encanta se nota tu talento sigue sorprendiéndome.

    ResponderEliminar
  3. Precioso, el relato te adentra en el
    con mucha sutileza como si estuviera hay mismo viendo cada momento.
    Un placer como siempre.

    ResponderEliminar
  4. Las historias cargadas de mitologías y creencias populares siempre tienen su encanto, más cuando acaban en final feliz. Muy bonita

    ResponderEliminar
  5. Que chulo! Escribe un libro de pequeños relatos no?

    ResponderEliminar
  6. Muy bonita la historia ,es muy real y me suena mucho ..que tiempos más bonitos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares