Aprender a vivir de otra manera

 ¿Ya no escribes? Hace mucho que no nos envías tus textos… 


Lo cierto es que el verano es también un paréntesis y por supuesto, tiempo de reflexión. Pero esas reflexiones se viven diferentes, son quedadas con amigos, planes con familiares, charlas en el borde de la piscina, o hasta altas horas de la noche, huyendo de las sofocantes temperaturas diurnas.


El verano también es esa época del año en la que parece que todo se detiene. Dejamos a un lado las obligaciones, desconectamos un poco y nos permitimos disfrutar.


Hoy reflexiono en voz alta y a corazón abierto. Me duele el pecho, y es que la vida me ha dado otro golpe fuerte. De esos que marcan, que dejan huella y que va a costar curar. Es más, no va a curar, vamos a aprender a vivir con ello.


Cuando fallece alguien nos aferramos a las circunstancias que se han dado para justificar nuestro dolor. Me explico bien, llevamos diferente el hecho de que sea una persona mayor porque nos consuela en gran medida pensar que ya ha vivido mucho… Nos ocurre algo similar si fallece alguien que ya estaba enfermo o llevaba tiempo sufriendo. No entendemos y gestionamos peor las pérdidas de niños y jóvenes… Y las muertes repentinas, nos parten, no nos dan tiempo a asimilar e intentar digerir lo ocurrido.

 

La muerte ha llamado de nuevo a nuestra puerta y se ha llevado a un padre, marido, tío, sobrino, abuelo que ha dejado huella. 


Apelo a que nos quedemos con eso, con los buenos recuerdos que hemos pasado con el, para recordarle con cariño.


El duelo no significa olvidar. Significa aprender a vivir de otra manera con la ausencia de alguien que ha sido importante para ti. Con el tiempo, el dolor quizá no desaparezca, pero cambia de forma: deja de ser solo ausencia y empieza a convertirse también en recuerdo, en gratitud y en todo lo que esa persona dejó en nosotros.


Porque hay personas que se van, pero no desaparecen del todo. Se quedan en nuestras palabras, en nuestras costumbres, en los lugares que compartimos y en cada pequeño instante en el que volvemos a sentirlas cerca. Y quizá eso sea también una forma de seguir queriéndolas: aprender a llevarlas con nosotros, incluso cuando ya no podemos tenerlas a nuestro lado.


El cielo tiene otro ángel y mi guiño de hoy es por y para él. ¡Gracias por todo, tío Abdon!



Comentarios

  1. RAFAEL HERNANDEZ JUSTEL7 de septiembre de 2026 a las 7:10

    Llega una época en la que se acaban las bodas, los bautizos y las comuniones. Sólo asistes a funerales. Y nunca te acostumbras a ellos pero aprendes a consolar y dar pésame. Lo siento, constructora de hospitales. Siento que sientas la ausencia de tu tío Abdón. Él estaría orgulloso de ti hoy.

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  2. Lo cierto es que es muy duro y triste perder a un ser querido dada las circunstancias que sean, pero duele más, cuando es repentina y no da tiempo a reaccionar. Que descanses en paz el tío Abdom. Y que nos des fuerzas para seguir adelante ya nuestra trayectoria contigo cerró su ciclo pero te llevaremos siempre en nuestros corazones ♥️ 💕

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  3. Me quedo con "recuerdo, en gratitud y en todo lo que esa persona dejó en nosotros"
    Más de una vez, tras la pérdida de alguien cercano, dentro de toda la pena y el duelo por su marcha, me ha salido una sonrisa. Y ha sido justo por eso: por recordar y sentirme geniuniamente afortunado de haber podido compartir un pedazo de mi vida con esa persona.

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  4. Que bonito, nunca se le olvida a un ser querido aprendemos a vivir sin rel

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  5. Definitivamente nós ganamos um angel. Te echo de menos papi.

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