A partes iguales
Queridas mamás:
El cambio vital que se produce en una mujer es tan grande cuando toma la decisión de ser madre, y no refiero únicamente a las gestantes sino a las mamás en general, que lo hacen instintivamente sin apenas pararse a pensar en lo que conlleva.
Podríamos definir como madre a toda mujer que provee de alimento y vestimenta a sus retoños, la que intenta transmitir valores y respeto, aquella que da protección y educación desde el amor.
Aunque hay diferentes categorías: las hay que han parido, las que ejercen como tal sin haber parido, las que están en el intento, las que han adoptado, las solteras, etc. Todas ellas con un factor común: el esfuerzo.
Sí, queridos lectores, las madres se esfuerzan mucho por dar lo mejor de ellas cada día y en cada cosa que hacen pero, son personas no robots, tienen días malos, se agotan, lloran, y es comprensible porque la carga es real.
¿Pero sabéis qué? Mujeres debéis dejar que vuestras parejas participen y cumplan con su rol. Aceptar que ellos también tienen una carga, y que la gestionan de manera diferente a la vuestra.
Recientemente, tuve la oportunidad de intercambiar opiniones sobre la gestión de la unidad familiar con un conocido y esté confesó que hasta que no se separó no se había involucrado de manera completa con la crianza de sus hijos.
¿Sabéis por qué? Porque se lo han dado todo hecho.
Y es que queridas mamás, por dominar y tener todo bajo control, olvidamos compartir las tareas y nos cargamos con todo el peso.
Este guiño es una invitación a las madres para soltar, delegar y dejarse ayudar.
¡Ánimo!


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