Carpe Diem
Comer ha sido considerado siempre un placer y abusar de ello un pecado.
No nos centremos en el hecho de comer, sino las maneras en la que podemos llevarlo acabo.
Podemos comer solos o acompañados; en casa, en la calle, en un bar o algún restaurante... El ritmo de vida actual nos resta tiempo de calidad para poder disfrutar de los diferentes manjares que tenemos a nuestro alcance. Sin embargo, cada vez más, podemos disfrutar de la gastronomía de distintos lugares del planeta.
Retomemos la compañía. Compartir un rato agradable con un familiar, un amigo o esa persona a la que llevábamos tiempo sin ver.
En esta cultura, la vida social se lleva de esa manera, en su gran mayoría de veces, saliendo de nuestros hogares para quedar a comer, cenar, ir de poteo ó celebrar un cumpleaños, entre otras cosas.
Supongo que todos tendremos comidas, cenas o veladas memorables en las que la compañía, las conversaciones y el buen rollo nos hayan sacado de órbita; haciendo que primen las carcajadas y las lágrimas de risa.
Momentos que tristemente no valoramos lo suficiente, pensando que siempre se puede repetir.
Por eso queridos lectores, parafraseando a Horacio me despido diciendo “Carpe Diem”. Vivid el momento.

Amen ,así es esta vida es muy corta.
ResponderEliminarAsí es
ResponderEliminarY tanto!!!! Ni siquiera saborearemos l comida. Buen relato😘😘😘
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